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Complementos para el oído: evidencia científica y recomendaciones farmacéuticas

Complementos para el oído: evidencia científica y recomendaciones farmacéuticas

Actualizado: marzo 2026 · Tiempo de lectura: 7 min

La demanda de complementos alimenticios orientados a la salud auditiva ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Desde la oficina de farmacia, esta tendencia exige un conocimiento sólido de la evidencia disponible para poder asesorar al paciente con rigor. No todos los ingredientes tienen el mismo nivel de respaldo científico, y la diferencia entre un consejo informado y una recomendación imprecisa puede determinar la confianza del paciente en su farmacéutico.

Marco regulatorio de los complementos auditivos en España

Los complementos alimenticios orientados a la salud auditiva se regulan en España por el Real Decreto 1487/2009 y la normativa europea sobre declaraciones de salud (Reglamento CE 1924/2006). Es importante recordar que:

  • No son medicamentos: no pueden atribuirse propiedades terapéuticas ni preventivas de enfermedades.
  • Las declaraciones de salud permitidas son limitadas. Por ejemplo, el zinc puede declarar que «contribuye al mantenimiento de la audición normal» (declaración aprobada por la EFSA, opinion Q-2008-211).
  • Deben estar notificados en la AESAN antes de su comercialización en España.
  • Los ingredientes deben figurar en la lista positiva de la UE.

El farmacéutico debe conocer este marco para gestionar las expectativas del paciente y evitar que un complemento retrase la consulta médica necesaria.

Revisión de la evidencia por ingrediente

Zinc (nivel de evidencia: moderado)

El zinc es el único mineral con una declaración de salud aprobada por la EFSA específica para la audición. Su concentración en la cóclea es significativamente mayor que en el plasma. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en Otology & Neurotology (2015) con 100 pacientes encontró que la suplementación con 50 mg/día de zinc gluconato durante dos meses mejoraba las puntuaciones de severidad del acúfeno en comparación con placebo, aunque los autores señalaron la necesidad de estudios más amplios. La dosis diaria recomendada en España es de 10 mg; dosis superiores a 25 mg/día deben supervisarse para evitar interferencias con la absorción del cobre.

Magnesio (nivel de evidencia: moderado-alto para protección frente a ruido)

La evidencia más sólida proviene de estudios con personal militar. El ensayo de Attias et al. (1994) demostró que 167 mg de aspartato de magnesio diarios redujeron la incidencia de pérdida auditiva permanente tras exposición a ruido de armas. Un metaanálisis de 2021 concluyó que el magnesio, solo o combinado con vitaminas antioxidantes, tiene efecto protector frente al trauma acústico. Sin embargo, la evidencia para la presbiacusia no relacionada con ruido es más limitada.

Ginkgo biloba (nivel de evidencia: moderado, con controversia)

La revisión Cochrane sobre Ginkgo biloba para los acúfenos (actualizada en 2013) concluyó que la evidencia era insuficiente para recomendarlo, pero un metaanálisis posterior (Sereda et al., 2019) con criterios de inclusión más amplios encontró beneficio significativo en pacientes con acúfeno asociado a deterioro cognitivo. La dosis utilizada en los estudios positivos es de 120-240 mg/día de extracto estandarizado EGb 761. Interacciones relevantes: anticoagulantes orales, antiagregantes, ISRS. Contraindicado en pacientes con trastornos hemorrágicos.

Ácido fólico y vitamina B12 (nivel de evidencia: moderado)

El estudio HEARS (2007) con 728 participantes australianos encontró que 0,8 mg/día de ácido fólico durante tres años ralentizaron la pérdida auditiva en frecuencias bajas respecto a placebo. La vitamina B12 es relevante porque su déficit, frecuente en mayores de 60 años y en pacientes con tratamiento crónico de inhibidores de la bomba de protones, se ha asociado con hipoacusia y acúfenos en estudios observacionales.

N-acetilcisteína (nivel de evidencia: preclínico fuerte, clínico incipiente)

Abundante evidencia en modelos animales de protección frente a ototoxicidad por cisplatino y aminoglucósidos. En humanos, un ensayo con 566 soldados (Lindblad et al., 2011) no encontró diferencias significativas con placebo en la protección frente a ruido, aunque la adherencia fue baja. Estudios más recientes con mejor control de la adherencia sugieren beneficio potencial.

Criterios de dispensación farmacéutica

El profesional farmacéutico debe aplicar los mismos criterios de indicación farmacéutica que con cualquier otro producto de salud:

  • Descartar signos de alarma: Pérdida auditiva súbita, acúfeno pulsátil unilateral, vértigo, otorrea o dolor ótico intenso requieren derivación médica inmediata.
  • Valorar interacciones: Ginkgo biloba con anticoagulantes, zinc a dosis altas con cobre, magnesio con quinolonas y tetraciclinas (separar la toma al menos 2 horas).
  • Adecuar al perfil del paciente: Un paciente diabético con hipoacusia leve se beneficiará de un enfoque diferente que un joven con acúfenos recientes por exposición a ruido.
  • Establecer expectativas realistas: Los complementos no restauran la audición perdida. Su papel es contribuir a la protección y al mantenimiento de la función auditiva existente.
  • Recomendar seguimiento: Audiometría basal antes de iniciar la suplementación y control a los 3-6 meses para valorar evolución.

Formulaciones combinadas: ventajas y limitaciones

La tendencia actual en complementos auditivos es la formulación combinada, que integra varios ingredientes activos en un solo producto. El fundamento es que los mecanismos de daño auditivo son múltiples (oxidativo, vascular, excitotóxico) y una estrategia combinada puede abordar varios simultáneamente.

Un ejemplo de esta categoría es Acustan, que combina ingredientes orientados a la salud auditiva en una fórmula diseñada para su uso diario. Desde la perspectiva farmacéutica, las formulaciones combinadas presentan la ventaja de la comodidad posológica (mejor adherencia) y la posible sinergia entre ingredientes, pero exigen verificar que cada componente se incluya en dosis funcionales y no meramente testimoniales.

Poblaciones especiales

  • Embarazadas y lactantes: La suplementación con ácido fólico ya se recomienda de forma sistemática. No hay evidencia que respalde el uso de complementos auditivos específicos en esta población; valorar caso por caso.
  • Pacientes polimedicados: Revisar interacciones, especialmente con anticoagulantes, antihipertensivos y quimioterápicos.
  • Pacientes oncológicos en tratamiento con cisplatino: La otoprotección con NAC o sodium thiosulfato está en investigación activa. No debe iniciarse sin supervisión del oncólogo.
  • Insuficiencia renal: Precaución con el magnesio y el zinc, cuya excreción puede estar comprometida.

Conclusión: evidencia como brújula

Los complementos alimenticios para la salud auditiva son un campo en desarrollo, con algunos ingredientes que ya cuentan con evidencia clínica razonable (zinc, magnesio, ácido fólico) y otros que todavía necesitan ensayos más robustos (NAC, ginkgo). El papel del farmacéutico es filtrar la información, orientar la elección del paciente y garantizar que la suplementación se integre de forma segura con el resto del tratamiento. La audición merece el mismo rigor que aplicamos a cualquier otra dimensión de la salud.